En el proceloso mundo del golf ocurren a veces cosas que parecen milagrosas. Y hace unos días acaeció una de ellas. Porque si resulta extraordinario hacer un hoyo en uno en una ronda, hacer dos hoyos en uno en un tramo de seis hoyos de la misma es ya algo casi milagroso, y si encima quien protagoniza tamaña proeza tiene ¡81 años! podríamos estar hablando de algo cercano a lo sobrenatural.

Pues así ha ocurrido en Arkansas al anciano Chuck Miller, de esa provecta edad, que estaba jugando en el Campo Cortez en Hot Springs cuando embocó directamente desde el tee en  el hoyo 12, un par 3 de 122 metros y luego hizo otro tanto en el 17, de 125 metros. En ambos casos, Miller utilizó certeramente un hierro 6.

“Cuando el primero entró en el hoyo 12, estaba realmente emocionado”, dijo Miller. “Fue un gran golpe, botó una o dos veces y entró en el hoyo. Todos saltamos y gritamos”.

Miller admitió que el segundo fue “una casualidad total”. Así lo describía: “Hice mi golpe de salida en el 17. No voló mucho y golpeó el suelo a solo 70 u 80 yardas del tee. Dado que el terreno estaba seco y la calle se inclinaba hacia abajo, la bola continuó rodando. Pasó por delante del bunker delantero izquierdo que protege el green y rodó sobre el green. Una vez que la bola llegó al hoyo, uno de mis compañeros de juego gritó que iba para entrar, y vaya si lo hizo. Estaba emocionado pero no podía creer que un golpe tan malo terminara en el hoyo".

Miller es conocido como el “Viajante”. Una vez visitó y jugó al golf en todos los estados de su país durante un año, escribiendo un libro sobre su viaje. Miller dijo que antes sólo había hecho otro hoyo en uno en su vida, hacía 45 años.


Última Revista