Jon Rahm ha terminado en novena posición en esta 83 edición del Masters de Augusta, y lo ha hecho con la mejor tarjeta de la semana, de 68 golpes, y un total de -10, muy cerca del milagro. En la tarde de este domingo llegó a ponerse a un golpe de los líderes, que en ese momento, cuando Jon embocaba el birdie del 13, eran Francesco Molinari y Tiger Woods.

“Tanto como un milagro no. Sabía que era muy difícil. Iba mirando el marcador, es inevitable, y por un momento me puse a un golpe, pero me han faltado un par de birdies y sobre todo, la vuelta de ayer que pinché un poco”, comentó Rahm, cuyo corazón estaba dividido entre Woods y Molinari. “Me encantaría que ganara Tiger, sería buenísimo para él y toda una historia de la vuelta de un jugador tan emblemático; pero por otro lado, está ahí Francesco que es bueno para el golf europeo y sobre todo por su caddie, Peio, que es un gran amigo”, decía desde casa club.

“Otro Top Ten no está mal pero me voy con sensaciones agridulces, contento con el resultado pero un poco triste por no haber tenido opciones de pelear por la chaqueta”, añadió.

Por su parte, Rafael Cabrera se reconcilió por fin por el putt y terminó con 68 golpes, una vuelta hoy de cuatro menos: “Ojalá todas las vueltas del Masters de Augusta terminaran con cuatro menos, lo firmo ahora mismo”, dijo el jugador canario, que se queda con las buenas sensaciones de haber mejorado hoy con el putt. “Era lo que me estaba fallando toda la semana. De drive he ido muy bien, también con los hierros, pero no estaba acertado en el green. Hoy por lo menos ha funcionado y me voy con buenas sensaciones”, dijo.

“Es una sensación extraña, estar jugando la última ronda, acabar por el hoyo 9 y estar oyendo todo el tiempo los gritos en el campo y no estar tú allí, pero bueno. Todo llegará”, agregó.

Y los gritos que se oían en el campo eran por Tiger Woods. Ha vuelto la leyenda. El que fuera número uno del mundo llegaba a Augusta como uno más de los favoritos. A sus 44 años, tras varias operaciones de espalda y rodilla, con una vida personal y familiar aireada en todo la prensa, subiendo a los cielos y cayendo al más profundo de los infierno, Eldrick ‘Tiger’ Woods siempre es un jugador a tener en cuenta, aunque en August no apareció hasta los últimos hoyos finales de la segunda ronda, tras la suspensión de media hora por tormenta.

No sabemos qué pasó por la mente del Tigre, el caso es que vimos a un nuevo jugador. Siempre desde atrás, sus cuatro chaquetas anteriores las conquistó saliendo de líder en la última ronda, el californiano ha vuelto a romper todas las estadísticas que sobre él se han escrito y suma su quinta chaqueta verde.

Ante sí ha tenido a un digno oponente, Francesco Molinari, 50 hoyos sin cometer un bogey hasta el fallo del 7, del que se recuperó bien, todo hay que decirlo, porque inmediatamente llegó el birdie del 8.

Pero donde ya no hubo misericordia fue con el doble bogey del 12, el par 3 del Amen Corner. Ahí se igualaron las fuerzas con su rival y en ese terreno Tiger no perdonó. Ya tenía ganada la guerra psicológica, luego llegó el festival de birdies que volvió a lucir su color rojo y negro de las grandes ocasiones.

Birdie al 15, birdie al 16 para marcar distancias y aunque quiso acabar con un putt largo para par el bogey era igual de bueno y después llegó la explosión de alegría, los brazos en algo, el grito de guerra, los abrazos, los besos, los gestos de victoria de él y toda su familia y amigos que le esperaban en el green. Eldrick “Tiger” Woods ha vuelto, el mundo del golf le necesitaba, más ahora convertido en humano.

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PRIMERA JORNADA: Notable arranque de Jon Rahm

The Masters 2019 comenzó con una magnífica noticia para el golf español, el sexto puesto provisional de Jon Rahm, autor de una trabajada tarjeta de 69 golpes (-3). El vasco se quedó a tres impactos de la cabeza, que era para Bryson DeChambeau y Brooks Koepka.

Jon Rahm jugó por cuarta ocasión bajo par en Augusta en sus apenas tres participaciones en el torneo, un dato muy a tener en cuenta para lo que viene. Cinco birdies y dos bogeys asomaron a su tarjeta al término de una ronda en la que Tiger Woods, compañero de partido, tampoco se quedó atrás. 70 golpes (-2) para ‘el Tigre’.

Más discreto fue el arranque de Sergio García, que se fue hasta los 73 impactos (+1) después de ir a remolque desde el hoyo 6, un par 3 en el que se anotó un doble bogey que interrumpió una secuencia de cinco pares consecutivos. El castellonense, eso sí, dejó sobradas muestras de su calidad.

Rafael Cabrera, por su parte, remó de lo lindo para concluir el día también con 73 golpes (+1). En su caso, un triple bogey al 10 le complicó las cosas, pero el canario aclaró el panorama con dos birdies providenciales al 16 y 17. Más trabajo tenía por delante José María Olazábal (78, +6), que no vivió el estreno soñado en uno de sus campos talismán. Tampoco lo tuvieron golfistas importantes como Justin Rose o Jordan Spieth, ambos con +3.

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SEGUNDA JORNADA: Jon Rahm sostuvo sus opciones en la segunda jornada

En la segunda jornada, Jon Rahm sostuvo sus opciones de todo en un día con sabor agridulce para el golf español, ya que fue el de la despedida de Sergio García y José María Olazábal.

El agua descargó de lo lindo sobre Augusta National, obligando a ser desalojado por amenaza de tormenta con aparato eléctrico, si bien el juego se reanudó media hora después. El fuego lo puso Tiger Woods, renacido como el Ave Fénix de sus cenizas y que se colocó entre los primeros.

Mientras el vasco comenzaba fuerte con dos birdies en los tres primeros hoyos, posteriormente encadenó una tanda de 14 pares consecutivos, que pese a todo le mantuvieron -5 hasta el final, con un magnífico Top Ten a falta de dos vueltas. El liderato provisional era para Francesco Molinari, Jason Day, Brooks Koepka, Adam Scott y Louis Oosthuizen con -7.

El segundo español con opciones era Rafael Cabrera (-1) que se metió sin problemas en el corte gracias a una consistente ronda de 70 golpes (-2) fruto de tres birdies y un solo bogey.

Las malas noticias del día fueron las eliminaciones de Sergio García (+4) y José María Olazábal (+13). Especialmente dolorosa fue la del castellonense, que desde su victoria en 2017 no acaba de encontrarse a gusto en The Masters. Esta vez se despidió con un fatídico bogey al 18 . que le condenó.

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TERCERA JORNADA: Tercera ronda bajo para para Rahm

Tercera jornada de The Masters 2019 y tercera ronda bajo par para Jon Rahm, que pese a estar mostrando una sólida versión de su juego apenas mantuvo alguna opción de título en Augusta National.

El golfista español terminó su tercera aparición con una tarjeta de 71 golpes (-1) en la que un precioso eagle quedó ligeramente empañado por un bogey al 18 que le hizo perder posiciones. A última hora del sábado era decimoquinto con -6 al total, a siete impactos del líder provisional, Francesco Molinari.

“Estoy un poco frustrado porque no me ha salido nada. A cinco golpes de la cabeza lo veía difícil, pero tras la vuelta de Molinari me quedé a siete golpes y ya sí que hace falta un milagro. El bogey del 18 me ha dolido mucho: todo el día luchando para acabar así; pero bueno hay que seguir, que será una vuelta un poco extraña por salir por los dos tees, pero veremos cómo se da. Esperemos que mejor”, dijo Rahm.

Por su parte, Rafael Cabrera despachó una irregular ronda de 75 golpes (+3) que le dejaba en el puesto 50, lejos de los puestos de Top 10. El canario pagó caros sus fallos en los primeros nueves hoyos, traducidos en tres pesados bogeys.

“No he dado una con el putt, he ido buscando bandera para recuperar y me he metido en problemas. Estoy un poco decepcionado porque el juego no va mal, pero con el putt no consigo encontrar buenas sensaciones”, sentenció Rafael Cabrera.

FUENTE: RFEG / Isabel Trillo desde Augusta


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